
Aquellos que en la vida como sabios
huyeron de la dulce medianía
Siguieron tu mirada Atenea
dejando los vergeles de Afrodita.
Estoy aquí sin techo y sin cobijo
al tempero de tu voz dejo mi cuita.
Inerme desvestido y sin sonrojo
no es afrenta, amar la maestría.
Buscando de tus ojos la limosna
que con una mirada comprensiva
anuncie la caricia de tu boca
y tu lisonja esquiva.
Kasi
(No es casualidad que esta Atenea no tenga ojos) imagen Gliptoteca de Múnich.