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viernes, 8 de junio de 2012
lunes, 4 de junio de 2012
Variaciones a un verso de Francisco de la Torre S.XV
Dice el vate de la Torre:
Dime, triste corazón,
¿Por qué callas tu passión?
Cativo no sé qué diga
A quien sirvo es mi enemiga.
Plázeme con mi fatiga,
Desespero galardón.
Y yo reordeno luego
Dime triste corazón
Dime triste corazón
qué
tu pasión acallando
en
versos de pié quebrado.
La su dolor
disimula
Piando
versos quebrados
paso
la tarde penando
como
ruiseñor cautivo
de
quien amo
Es
mi enemiga servida
hacerme
su prisionero
en el garlito de oro
de la red de su cabello
compuesto
de la red de su cabello
compuesto
Tengo
yo por galardón
amar
a mi enemiga
y
tener en alto honor
mi
fatiga.
martes, 22 de mayo de 2012
Si alguna vez
No es la primera vez que parafraséo a Mario Benedetti:
Hace tiempo en respuesta a:
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
Y yo escribía:
Después de lo de Mario compañera
que se puede decir que no este dicho.
Que no hay nada en mi carácter altanero
y que no hay en tu voz sometimiento.
y a la inversa
Que no queda hiel en tus entrañas
¿Y en mi voz que queda? Queda el aliento
aliento que alentó mil aventuras.
pasión y sexo.
Mi voz, ronco epitafio de un mujeriego
que solo sabe decir con mucho miedo.
Con miedo a equivocarse...
Mujer te quiero.
que se puede decir que no este dicho.
Que no hay nada en mi carácter altanero
y que no hay en tu voz sometimiento.
y a la inversa
Que no queda hiel en tus entrañas
¿Y en mi voz que queda? Queda el aliento
aliento que alentó mil aventuras.
pasión y sexo.
Mi voz, ronco epitafio de un mujeriego
que solo sabe decir con mucho miedo.
Con miedo a equivocarse...
Mujer te quiero.
Y en mi foto como en la de Mario:
Hay un bigote que suena a barricada
donde se esconde la palabra incendiaria.
Y unos ojos que hablan de nostalgias
Y unos ojos que hablan de nostalgias
y una mano que reposa la cabeza
de añoranzas.
¿Diez centímetros de silencio?
¿Diez centímetros de silencio?
Entre tu y yo, mujer... hay
un un océano de esperanzas...
Darío
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